La importancia de valuar la marca de un negocio
Hoy en día es común hablar de propiedad industrial, patentes y marcas. En una economía globalizada, el poder de una marca influye directamente en la preferencia del consumidor. Por ello, las empresas consolidadas o en expansión muestran un creciente interés en proteger sus activos intangibles, no solo por seguridad jurídica, sino por su relevancia patrimonial. El valor de una marca está estrechamente ligado a su capacidad de gestión y generación de ingresos.
Las PYMES, por su parte, suelen concentrarse en la operación diaria: administración eficiente, competencia del mercado, gestión de personal, selección de proveedores y cumplimiento de obligaciones fiscales. Bajo esta presión operativa, es común que pasen por alto el crecimiento del valor intangible que se acumula año con año como resultado de ese esfuerzo empresarial.
La marca representa el resumen integral del desempeño del negocio. En ella se refleja tanto lo cuantitativo —ventas, utilidades, cartera, cumplimiento fiscal— como lo cualitativo: preferencia del cliente, desarrollo del talento humano, conocimiento del mercado y eficiencia administrativa. Una gestión exitosa se traduce inevitablemente en la apreciación del nombre comercial.
Históricamente, este valor se conocía de manera coloquial como el “guante mercantil”: la prima que se paga al adquirir un negocio en funcionamiento, reconocer su trayectoria y evitar tratarlo como si iniciara desde cero. No reconocer ese valor equivale a ignorar años de inversión, posicionamiento y experiencia acumulada.
Desde una perspectiva financiera, no reflejar en los estados financieros el valor de la marca o las patentes de una empresa con varios años de operación constituye una omisión relevante. La información contable deja de mostrar con precisión la verdadera posición patrimonial de la entidad.
Para integrar correctamente estos activos, es indispensable acudir a un perito especializado que emita un dictamen de valuación. Una vez obtenido el avalúo, el valor debe registrarse contablemente y aplicarse el tratamiento fiscal correspondiente, incluyendo su amortización.
Recomiendo a los empresarios revisar y analizar periódicamente el valor de sus activos intangibles. Incorporarlos a la información financiera no solo fortalece la posición patrimonial de la empresa, sino que también puede generar beneficios estratégicos, financieros y fiscales.